Esta semana, caminamos entre las primeras cuevas habitadas de nuestra Comarca: Un recorrido que nos llevará a conocer mejor cómo se originó este singular hábitat que nos hace únicos, las casas cueva.

Las cuevas medievales

Hemos hablado ya en otros artículos sobre la historia de las cuevas como vivienda: Sabemos que el hombre ha aprovechado desde siempre estas oquedades naturales para buscar refugio y calor. Con la llegada de los árabes a nuestra Comarca, estos refugios naturales se convierten en auténticas casas.

En nuestra Comarca existen múltiples ejemplos de cuevas medievales: Las cuevas de Machirri, la Cueva del Monje, la Cueva Sin Salida o la Cueva Horá, de las que hablaremos en otra ocasión, pues nos queremos centrar en la Cueva de la Tía Micaela y los Covarrones, ambas en Cortes y Graena.

Cuevas Medievales

Salimos de Ruta

La ruta que recorremos hoy va desde el Centro de Interpretación Los Covarrones de Cortes hasta la Cueva de la Tía Micaela; son unos 3 kilómetros y con poco desnivel, así que es ideal para hacerla con niños.

Ya sabéis, se recomienda llevar calzado y ropa cómoda, agua y gorras, protección solar…

Nuestra guía es Ana Belén, de la empresa Camina y Descubre, que ofrece interesantes rutas guiadas por nuestro territorio, entra las que destaca esta ruta tan original. Ana Belén es una enamorada de la Comarca y de las cuevas que transmite su pasión y su amplio conocimiento en cada información y anécdota que cuenta, así que es un placer caminar con ella.

Quedamos en Cortes, donde Ana Belén nos da la bienvenida con una pequeña charla introductoria sobre las cuevas medievales y nos lleva al Centro de Interpretación de los Covarrones de Cortes, donde vemos un audiovisual  mostrándonos cómo sería la vida en tiempos medievales, así nos podíamos hacer una idea de lo que vamos a ver.

Después de esta visita, comienza la ruta, un itinerario paisajístico en el que Ana Belén, desde un mirador con vistas increíbles, nos cuenta el origen geológico de la zona, desde el Cuaternario hasta la llegada de los almohades a nuestras tierras. Paramos también en Los Covarrones de Cortes, del SXIII.

Cuevas Medievales

Ana Belén destaca la importancia de la agricultura en la zona y el tipo de cultivos más extendidos: El olivo, almendro, los melocotones y, sobre todo, la vid, que es el origen de algunos de los mejores vinos de Granada.

Cueva de la Tía Micaela

Llegamos a la Cueva de la Tía Micaela, declarada Bien de Interés Cultural (BIC) y allí comenzamos a recorrer sus diferentes niveles. Tened en cuenta todas las indicaciones de Ana Belén, pues hay algunos pasos “empinados”.

Ana Belén nos cuenta que esta es una auténtica cueva-castillo, pues se construyó como una fortaleza para defender a los que habitaban a su alrededor. Está en una cortada, a unos 20 metros de altura, lo que le confiere unas vistas perfectas de todo el Valle y es el mejor ejemplo de todas las cuevas medievales y su uso.

Cuevas Medievales

La cueva, excavada en el S. X-XI por pobladores llegados del Norte de África, fue ocupada por almohades, que la adecuaron con sus novedosas técnicas de picado, construcción y defensa.

¿Para qué utilizaban las cuevas medievales?

Esta cueva tiene 3 niveles perfectamente preparados para la defensa en esta época tan convulsa (caída del Califato de Córdoba), donde los saqueos y pillajes eran continuos. Alrededor y sobre la cueva existió un núcleo de población dedicado a la agricultura y la ganadería que, al menor signo de la llegada de “enemigos”, acudían a la cueva para refugiarse.

A la entrada, un pozo con una pasarela es el primer obstáculo de defensa; una vez dentro, quitaban la pasarela y ponían una gran piedra para sellar la entrada. El primer nivel, amplio y dividido en dos grandes estancias, estaba destinado a guardar el ganado y, por supuesto, el grano y provisiones para aguantar el posible asedio.

Cuevas Medievales

En el segundo nivel, al que se accede por unas escaleras empinadas, tenemos una segunda zona de defensa y se supone que también eran habitaciones. El tercer nivel, cuyo acceso era el más complicado, pues es a través de una especie de tubo de chimenea, es el nivel que servía para vigilar a los enemigos. Desde este punto, se ve prácticamente todo el Valle.

 

Cuevas Medievales

 

Por supuesto, le preguntamos por la Tía Micaela…¿quién era? ¿existió de verdad? Pues resulta que sí, aunque no hay ningún dato escrito, pero sí mucha tradición oral…resulta que era una pastora de la zona.

Esta cueva fue abandonada en el S. XVI, un siglo después de que en nuestra Comarca, los mozárabes comenzaran a convertir las cuevas en las viviendas que conocemos ahora  y crecieran auténticos núcleos de población en cueva, como es el caso de Guadix o Benalúa.

Terminamos…

Nos vamos con la sensación de comprender un poco mejor cómo sería la vida en aquellos tiempos, en las que tener una sitio seguro donde guardar los animales, el grano y, por supuesto, a tu familia, era vital para que los pequeños núcleos de población pudieran sobrevivir.

Nos recomienda Ana Belén terminar, ya a nuestro aire, subiendo al Mirador del Fin del Mundo y, lo que vimos allí bien merece otro artículo, pues nos quedaríamos sin espacio para hablar de tanta belleza.

¡Gracias Ana Belén, por una ruta genial!

 

Fuentes y agradecimentos: Patronato de Turismo de Granada y Ana Belén (Camina y Descubre)